*) Ec. Pablo Broder

Una vez más, el debate en la Argentina se concentra sólo en la actualidad inmediata, carente de toda perspectiva.

Constituyen rasgos ya habituales en el país, el cepo y atraso cambiarios, control de precios, virtual congelamiento de tarifas, creciente intervencionismo estatal, distorsión de las reglas de juego de la economía, persistente devaluación del peso, mayor desaliento a la inversión productiva, desabastecimiento por caída en la oferta de productos, y menor calidad de los servicios públicos por la baja de inversiones en el sector, entre otras.

El accionar oficial, más allá de una ineficiente gestión de la pandemia, exhibe una acción -con profundos errores- enfocada exclusivamente en el día a día, con un aparente único objetivo: el triunfo en las próximas elecciones de medio término, en tanto el frente opositor no ha mostrado, salvo excepciones puntuales, una actitud enérgica para plantear consistentemente las alternativas necesarias para enfrentar este padecer crónico.

En este contexto, si bien para el Gobierno resulta fundamental el acto eleccionario próximo, la sociedad se encuentra huérfana de respuestas sobre cual podrá ser su proyecto a futuro, al tiempo que padece de una especie de autismo social, caracterizado por la ausencia de diálogo entre los distintos actores sociales:

  • En lo institucional, con un Parlamento encerrado en sus distintas facciones
  • En lo político, ostentando una grieta absoluta entre los partidos o frentes políticos
  • Intrapartidariamente, con la existencia de sectores distanciados, cada uno en un discurso diferente, lejos de un camino de convergencia.

Esta estructura fragmentada determina una imposibilidad de atender las reales necesidades nacionales, mucho más allá de los inmediatos intereses político-partidarios.

Consecuentemente el país carece de un imprescindible mensaje, que se constituya en una voz, que tienda a un abordaje objetivo de la realidad nacional, sus posibles derivaciones, y aproximarse a conjugar una agenda que atienda la crítica situación del país.

Una sociedad harta del actual escenario estéril e inconducente, debería reclamar enérgicamente un faro convocante, que permita poner de relieve la real situación nacional, más allá del relato de uno u otro sector.

Si bien cobran presencia en diversos medios, fundamentalmente de la prensa escrita, numerosos argentinos independientes que expresan, desde diferentes ángulos y perspectivas, sus ideas sobre la naturaleza, alternativas y posibilidades de enfrentar el crítico presente, aún están caracterizados por su dispersión, su atomización. Hormiguitas trabajadoras llevando el alimento a su comunidad (el pensamiento colectivo), pero carentes de contacto y mucho menos, de diálogo entre sí.

Como un primer paso para superar tal falencia, se podría analizar la posibilidad de establecer un canal de comunicación recíproco entre estos argentinos dispersos, a fin de emerger del aislamiento discursivo, en muchos casos catártico, y así potenciar y enriquecer las ideas, con el objeto de elaborar un llamado convocante, tendiente a concientizar a la gran masa de la población (descreída de los mensajes de la política tradicional) respecto a la necesidad de un real abordaje de la problemática nacional, más allá de las mezquindades sectoriales.

A este fin es posible que organizaciones no gubernamentales y representantes de la prensa pudieran confluir en la articulación de un encuentro virtual de esa pléyade de argentinos pensantes y propositivos, para la elaboración de una preagenda, a fin de sentar las bases de una posterior una amplia convocatoria, la que debería incluir ineludiblemente, al arco político.

Quizás sea un pensamiento utópico, posiblemente difícil de concretar, pero, frente a la triste realidad actual, supondría, al menos, una pequeña luz de esperanza para emerger del oscuro laberinto de la realidad argentina.

*) Es Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, habiendo realizado cursos de especialización en Economía Moderna en la Universidad Federico Santa María (Valparaíso, Chile).

Fue profesor y miembro del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires; y profesor (en la carrera de postgrado) y director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de la Cuenca del Plata, Corrientes. Argentina.

Presidió la Fundación de la Facultad de Ciencias Económicas, fue miembro del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Capital Federal, y Secretario General de la Sociedad Internacional para el Desarrollo en Argentina.

Fue Secretario de Programación Económica del “Gabinete de la Oposición” de la Unión Cívica Radical (Comité Nacional). Ha sido el introductor en la Argentina del programa Grameen, siendo a su vez presidente de la Fundación Grameen Argentina y representante honorario para la Argentina y el Paraguay del Profesor Muhammad Yunus, creador del Grameen Bank (el Banco de los Pobres) en el mundo.

Expositor en diversos congresos, nacionales e internacionales, columnista en medios gráficos, radiales y televisivos, es autor de numerosos artículos.

Sus libros: “Fundamentos de la Economía”; “Desarrollo y Estancamiento en el Proceso Económico Argentino”; “La Argentina y el Mundo”; “La convertibilidad en crisis”; “La Argentina de la posconvertibilidad”; “Dos años en la era K”; “Mitos y realidades en la era K” y “El ocaso de la era K”.

Desarrolla su actividad en el ámbito público y privado, como director y asesor de gobiernos locales, empresas e instituciones.

*) FAO

FAO lanzó un llamado urgente de asistencia a la comunidad internacional para recaudar USD 14,4 millones destinados a apoyar a 333 mil personas afectadas por los huracanes en Nicaragua, Guatemala y Honduras.

*) Ec. Pablo Broder

Una vez más, el debate en la Argentina se concentra sólo en la actualidad inmediata, carente de toda perspectiva.

Ello a pesar del hecho que aún en un año deprimido en su actividad económica a causa de la pandemia, se haya registrado la segunda inflación más alta de Latinoamérica (36%) detrás de Venezuela, ni que el país detente la poco honrosa ubicación (8°) en el ranking mundial de altas inflaciones, en un mundo que al respecto mayoritariamente, ostenta tasas casi nulas o negativas.

Con la perspectiva de un país maniatado, inflación estimada de 50/60% para el corriente año, en una tendencia peligrosamente acelerada que no sabe de decretos ni relatos, el escenario político tampoco ofrece signos promisorios: un presidente auto contradiciéndose y en muchos casos ausente, gabinete ministerial alternativamente errático o inexistente, y una vicepresidente en ejercicio del poder supremo que exhibe un doble vector de acción: por un lado la creciente ideologización del estado intervencionista y dadivoso (quizás para mantener la fidelidad de los propios), con la acentuación de un relato alejado de la realidad, y por otro, su accionar en el frente judicial, con el evidente objetivo de concretar su impunidad y la de su familia, a costa del deterioro institucional.

Las características actuales de la gestión no difieren demasiado de la receta aplicada por el actual oficialismo en sus anteriores turnos presidenciales: cepo y atraso cambiario, control de precios, virtual congelamiento de tarifas, creciente intervencionismo estatal, distorsión de las reglas de juego de la economía, etc.

Como consecuencia, las expectativas no podrían ser otras que la persistente devaluación del peso, mayor desaliento a la inversión productiva, desabastecimiento y aumento de precios por caída en la oferta de productos, y menor calidad de los servicios públicos por la baja de inversiones en el sector, entre otras.

La única expresión programática oficial ha sido el presupuesto aprobado para el corriente año, que plantea un ilusorio horizonte inflacionario del 29% y metas incumplibles desde el mismo momento de su elaboración.

Este escenario evidencia un doble panorama en el accionar oficial: acelerada cristinización, y total procrastinación, que aunque parezca un triste juego de palabras, exhibe la realidad, encarando, con profundos errores, exclusivamente el día a día, con un aparente único objetivo: el triunfo en las próximas elecciones de medio término.

Por su parte, el frente opositor no ha mostrado, salvo excepciones puntuales, una actitud enérgica para plantear consistentemente las alternativas necesarias para enfrentar este padecer crónico, aun cuando no han podido evitar haber sido llevados a debates que, aunque muy importantes, no revisten la perentoriedad que el  drama nacional demanda.

Si bien para el Gobierno es fundamental el acto eleccionario próximo, para la sociedad, DESPUES DE OCTUBRE, QUE?  Si no existió plan alguno hasta el presente, cual es el proyecto a futuro?

No resulta admisible continuar evitando la discusión sobre la necesidad de un gran acuerdo político, económico y social, que a partir del diseño de un mapa de la realidad argentina, elabore un programa de mediano plazo con objetivos concretos, entre los que deberían adquirir carácter prioritario las reformas de los sistemas previsional, laboral, y del Estado en cuanto a su tamaño y ecuación fiscal que restituya el federalismo perdido, en base a reglas claras para la actividad productiva y de atracción a la inversión y a las empresas privadas, además de un plan de contingencia para el futuro inmediato, a fin de mitigar los problemas urgentes de los más necesitados, en el camino de concreción de los objetivos del mediano plazo que se acuerden.

Esta expresión de deseos, aunque aparente estar muy alejada de su posibilidad fáctica, habrá de sobrevenir, ineludiblemente, sea por el impulso autoimpuesto de la sociedad, o de lo contrario, por la presión de una crisis peor aún a las ya vividas, que lejos de aminorar su advenimiento, se torna cada vez más probable y más cercana.

*) Es Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, habiendo realizado cursos de especialización en Economía Moderna en la Universidad Federico Santa María (Valparaíso, Chile).

Fue profesor y miembro del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires; y profesor (en la carrera de postgrado) y director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de la Cuenca del Plata, Corrientes. Argentina.

Presidió la Fundación de la Facultad de Ciencias Económicas, fue miembro del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Capital Federal, y Secretario General de la Sociedad Internacional para el Desarrollo en Argentina.

Fue Secretario de Programación Económica del “Gabinete de la Oposición” de la Unión Cívica Radical (Comité Nacional). Ha sido el introductor en la Argentina del programa Grameen, siendo a su vez presidente de la Fundación Grameen Argentina y representante honorario para la Argentina y el Paraguay del Profesor Muhammad Yunus, creador del Grameen Bank (el Banco de los Pobres) en el mundo.

Expositor en diversos congresos, nacionales e internacionales, columnista en medios gráficos, radiales y televisivos, es autor de numerosos artículos.

Sus libros: “Fundamentos de la Economía”; “Desarrollo y Estancamiento en el Proceso Económico Argentino”; “La Argentina y el Mundo”; “La convertibilidad en crisis”; “La Argentina de la posconvertibilidad”; “Dos años en la era K”; “Mitos y realidades en la era K” y “El ocaso de la era K”.

Desarrolla su actividad en el ámbito público y privado, como director y asesor de gobiernos locales, empresas e instituciones.

*) Mag. José Luis Corbo

“El contenido utópico más profundo de la televisión posmoderna adquiere un significado hasta cierto punto diferente, podría pensarse, en una época de despolitización general, mientras el concepto mismo de lo utópico como una versión política del inconsciente, continúa enfrentando el problema teórico de lo que puede significar la represión en tal contexto” (Frederic Jameson, 2001)

La idea general de la industria cultural esbozada por Adorno & Horkheimer, denuncia la aparición de un movimiento estético significado en las formas del noarte, es decir de aquello que se presenta  a primera vista como arte pero que gira sorpresivamente hacia lo burdo y liviano, desplazando el momento estético a partir de su aproximación mimética hacia los privados del arte “de clase”.

En ese sentido, la crítica descansa sobre la música y el cine muy particularmente. El auge del movimiento cinematográfico, muy especialmente en la primera mitad del siglo XX, se alza como el abanderado del nuevo producto, y se ocupa esencialmente de la construcción de la nueva utopía, la representación ficcional de una felicidad que, a través de la pantalla grande, se presenta como lo posible pero imposible, es decir como la prefiguración imaginativa que construye un universo paralelo al mejor estilo platónico: “lo que se ofrece no es Italia, sino la prueba visible de su existencia” (Adorno & Horkheimer, 2009).

Progresivamente el cine se reproduce en la televisión, trasladando su mundo ideal a la pantalla chica y delegando en ella la construcción de lo feliz, siempre obstinado en su rol de crear falsa conciencia en ese público que, a partir de la génesis de un producto especialmente pensado para ellos, descubre sus posibilidades de representación.

Es así como, durante muchos años, la televisión y el cine se ocuparon de construir una realidad, realidad que se sabe ficción pero que no la saben ficcional. La utopía televisiva, en su representación de lo perfecto pero creíble, dibuja un universo a pincel que permite -miméticamente- acceder a las mismas emociones que la vida real, que llora lo que hay que llorar pero que abre dramáticamente la puerta a las emociones de los finales felices.

Está claro además, que la producción de la industria cultural debe contener en su universo paralelo, el mayor número posible de similitudes con la vida del trabajador explotado, del obrero sometido. La vida de la pantalla es, en ese sentido, el espejo en el cual se mira el sujeto privado del “arte real”, donde puede verse a sí mismo y sentirse a sí mismo mientras el angelito bueno le dice al oído que los buenos tiempos se avecinan, que los finales son siempre felices y que, al mejor estilo panglosiano, es decir con el mismo optimismo del maestro del Cándido de Voltaire, lo convence de que vivimos en el mejor de los mundos posibles.

Desde hace muchos años, a la producción (no) artística que habita la televisión, se le ha agregado el fenómeno de las noticias, pero con una suerte de lógica invertida: en lugar de representar todo lo que está bien, se ocupa de todo lo que parece estar mal.

Los noticieros, apoderándose del legado del cine en la pantalla chica, se acoplan a los procesos de construcción de realidad, magnificando y exagerando los males y exagerando también las soluciones, como alguna vez avisaba Chomsky.

La televisión ha sido durante muchos años el aparato perfecto para la construcción de falsa conciencia, superando su tarea inicial de adormecer al espectador con la zanahoria de la falsa utopía. No contenta con emocionar, se ocupa a su vez de reproducir ideología, de construir puntos de vista que se legitiman exponencialmente sin necesidad alguna de aproximarse a la realidad objetiva. El resto de los medios de comunicación parece ir de la mano, pero su fuerza es claramente inferior.

Solamente el internet parece ponerse a su nivel, manipulando a destajo la construcción de las subjetividades, creando necesidades innecesarias y promoviendo falsas conciencian que habilitan acaloradas discusiones. Parece que por fin, como decía Gramsci, todos somos filósofos, es decir todos tenemos una suerte de marco teórico que opera sosteniendo nuestras prácticas. El problema parece ser la génesis de ese marco teórico y los intereses para los que trabajan aquellos que se ocupan de la abnegada tarea de reproducirlo.

*) Licenciado en Educación Física. Magister en Didáctica de la Educación Superior. Posgrado en Didáctica de la Educación Superior. Actual Director Coordinador de Educación Física de CEIP Maldonado.

Integrante de la línea "La Educación Física y su Enseñanza" adscripta al grupo “Políticas Educativas y Formación Docente. Educación Física y Prácticas Educativas”.

*) Ec. Pablo Broder

La economía argentina presenta un panorama crecientemente complicado, y además, sin la expectativa que las vacunas, en su caso, brindan en lo sanitario.

En el año 2021 el país sólo podría recuperar menos de la mitad de la caída del PBI (-11,5%) sufrida en 2020, que finalizó con una inflación cercana a 4% mensual (equivalente a 60% anualizada), el dólar blue a $166, la brecha con el oficial a niveles cercanos al 100%, y donde se cerraron 90.700 locales, desaparecieron 41.200 pymes y se perdieron 185.300 puestos de trabajo (reporte CAME).

Recesión, desempleo, pobreza, inflación, brecha cambiaria, déficit fiscal y falta de financiamiento, conforman el cuadro actual siendo temas de muy difícil abordaje cuando, tal como ocurre hasta el presente, no se visibiliza un plan sustentable para encarar un proceso de recuperación.

La única referencia oficial es el cálculo inflacionario incluido en el presupuesto de 2021, irreal en los hechos, de 29% anual, y que los analistas privados elevan hasta 50%.

Antes bien, las señales que emite el gobierno se centran en llegar a octubre sin un salto abrupto del dólar oficial (en 2020 acumuló un ajuste de 40,4%) que pueda incidir en los precios. A su vez, están surgiendo medidas similares a las que ya fracasaron durante la anterior gestión kirchnerista, aunque con una diferencia: en vez de intervenir directamente en la manipulación del índice de inflación (la era Moreno-INDEC), se tiende a contener los precios y tarifas de los bienes y servicios para mantener la inflación reprimida sin importar demasiado las subas de los diversos componentes del costo y la realidad económica de las empresas.

Acciones éstas que tornan de cumplimiento imposible la meta de no incrementar los subsidios expresada en el presupuesto aprobado para el 2021, o en fantasía el objetivo presupuestario de reducir el déficit fiscal primario a 4,5% del PBI.

Hacia adelante, el gobierno se propondría tres metas básicas: mantener bajo control la pandemia, el cierre de un acuerdo con el FMI y triunfar en las próximas elecciones.

Una vez más, un gobierno kirchnerista tendrá a favor un contexto internacional sumamente favorable: un mundo de bajas tasas de interés (no potencialmente aprovechables por la Argentina), precios de los productos agrícolas y sus derivados en un envión ascendente muy enérgico que podrían mejorar el balance de divisas y la recaudación impositiva (vía retenciones), la muy probable recuperación de la demanda de China y la mejora ostensible de la economía de Brasil.

Los objetivos expuestos por el gobierno (expresa o tácitamente) son que los salarios le ganen a la inflación, endurecer los controles de precios, extender el congelamiento de tarifas, presionar a los empresarios, fijar cupos de exportación y afianzar el asistencialismo.

En este escenario, el perenne déficit de las cuentas públicas se habría de financiar, atento a la carencia de un mercado doméstico de capitales, con más inflación y con más brecha, a la vez que dadas las malas señales que no dejan de emitirse, no son esperables, ni un reflujo de capitales, y menos aún inversiones que motoricen la economía en sectores productivos.

El lejano día que se torne inexorable corregir las tarifas y el tipo de cambio, levantar las restricciones al comercio exterior y flexibilizar los controles de precios, habrán  de generarse más inflación y más crisis, imposibles de resolver con cambios virtuales o un relato publicitario oficial.

Para emerger se tornan perentorios cambios institucionales, entre ellos las imprescindibles reformas previsional, laboral y del tamaño del Estado, y afianzar el maltratado Estado de Derecho y la seguridad jurídica.

En las actuales circunstancias, la realidad política e institucional no permite avizorar en un futuro próximo, tan imprescindible transformación.

Lamentablemente.

 

*) Es Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, habiendo realizado cursos de especialización en Economía Moderna en la Universidad Federico Santa María (Valparaíso, Chile).

Fue profesor y miembro del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires; y profesor (en la carrera de postgrado) y director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de la Cuenca del Plata, Corrientes. Argentina.

Presidió la Fundación de la Facultad de Ciencias Económicas, fue miembro del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Capital Federal, y Secretario General de la Sociedad Internacional para el Desarrollo en Argentina.

Fue Secretario de Programación Económica del “Gabinete de la Oposición” de la Unión Cívica Radical (Comité Nacional). Ha sido el introductor en la Argentina del programa Grameen, siendo a su vez presidente de la Fundación Grameen Argentina y representante honorario para la Argentina y el Paraguay del Profesor Muhammad Yunus, creador del Grameen Bank (el Banco de los Pobres) en el mundo.

Expositor en diversos congresos, nacionales e internacionales, columnista en medios gráficos, radiales y televisivos, es autor de numerosos artículos.

Sus libros: “Fundamentos de la Economía”; “Desarrollo y Estancamiento en el Proceso Económico Argentino”; “La Argentina y el Mundo”; “La convertibilidad en crisis”; “La Argentina de la posconvertibilidad”; “Dos años en la era K”; “Mitos y realidades en la era K” y “El ocaso de la era K”.

Desarrolla su actividad en el ámbito público y privado, como director y asesor de gobiernos locales, empresas e instituciones.

*) Mag. José Luis Corbo

"Hay que destruir el prejuicio, muy difundido, de que la filosofía es algo muy difícil por el hecho de ser la actividad intelectual propia de una determinada categoría de científicos especialistas o de filósofos profesionales y sistemáticos… hay que empezar definiendo que todos los hombres son filósofos, definiendo los límites y las características de esta “filosofía espontánea”, propia de “todo el mundo”, contenida en el lenguaje mismo… en el sentido común… en la región popular… en todo el sistema de creencias, de supersticiones, de opiniones, de modos de ver y actuar” (Antonio Gramsci)

*) Ec. Pablo Broder

El tramo final del aciago año 2020 ofrece en la Argentina el espectáculo de una doble capitulación: una inusual subordinación prácticamente desde los inicios del actual gobierno, entre los términos de la fórmula presidencial, con un liderazgo prácticamente total por parte de la actual vicepresidente ante un cada vez más desdibujado rol del titular del Poder Ejecutivo.

Por otra parte, en un marco donde las hipercríticas condiciones del país obligaban, casi inexorablemente a plantearse caminos consistentes en la conducción de la economía, los términos se encuentran subvertidos, otorgando absoluta preeminencia a los inmediatos intereses políticos y judiciales del frente gobernante, y más específicamente de la vicepresidente.

En este contexto, no obstante, es dable esperar un 2021 mejor que año 2020, aun cuando el pronóstico esté teñido por diversas  incógnitas en cuestiones sanitarias, político-institucionales y macroeconómicas: sospechosa falta de transparencia en la gestión de compra y posterior administración de vacunas para el Covid-19, la ofensiva de la vicepresidente contra la Corte Suprema, sus manejos a través de la conducción omnímoda del Senado y su influencia en la Cámara de Diputados para colonizar y ser absuelta por la Justicia, la nula perspectiva de acuerdos con la oposición, así como la aceleración inflacionaria, la escasez de reservas del Banco Central, las incógnitas ante la negociación con el FMI, el déficit fiscal, la interminable emisión de pesos para financiarlo y la brecha cambiaria, entre otras cuestiones.

Por otra parte, frente al publicitado mensaje oficial apelando a una ilusoria “Reconstrucción Argentina”, brillan por su ausencia la urgente necesidad de inversión privada para exportar, disminuir la desocupación y salir de la trampa de los planes sociales como placebo ante el maltrecho estado de salud de la Argentina productiva.

En la actualidad, todo indica que las decisiones políticas y económicas en el año 2021 estarán marcadas por la necesidad de la coalición gobernante de triunfar en la próxima elección de octubre, condicionamiento que habría de afectar todas las decisiones.

La intención aparente del Gobierno es prolongar el actual estado -casi postrado- de la economía nacional, hasta el acto electoral, evitando devaluaciones bruscas. La aspiración oficial sería que el Banco Central se muna de los imprescindibles dólares durante el segundo trimestre, período en el cual se produce el pico de exportaciones de cereales y oleaginosas, como un respirador momentáneo, sin ninguna otra medida que altere el actual escenario de mantenimiento.

La prioridad oficial pasaría por evitar de cualquier manera, un desborde de la inflación, la amenaza más evidente para el futuro electoral de la coalición gobernante.

Quedarán así postergadas las posibilidades de un ajuste de las variables económicas ni de recortar subsidios, ordenar las cuentas públicas y cumplir con las metas fiscales, ya sea con aumentos de tarifas largamente atrasadas, que supondría disminución de subsidios y por ende del déficit fiscal, o ajustes en los haberes previsionales.

La voz oficial del gobierno, o sea la de la vicepresidente, ordenó que las jubilaciones y los salarios no deberán perder contra la inflación, que según analistas privados podría llegar al 50% en 2021, que las tarifas de los servicios públicos deberán estar atadas a los incrementos de los trabajadores, y que se mantendrán los planes sociales, lo mismo que la doble indemnización para los despidos; a su vez que se redujo a 10% el único ajuste de cuotas de este año para la medicina prepaga, pese a aumentos de costos largamente superiores, con lo cual se pone en serio riesgo la supervivencia del sistema, o la prestación de un servicio de mínima calidad sanitaria.

Ejemplo de este enfoque lo constituye el proceso que atravesó el ajuste de las jubilaciones. Este, inicialmente contemplaba tomar el aumento de diciembre de 2020 a cuenta del de marzo de 2021, y pasar el tramo de actualizaciones a un semestre, en lugar de la corrección trimestral. El Senado, o sea la vicepresidente, ordenaron retrotraer la medida, volviendo al esquema vigente trimestral y tomar el plus de diciembre como pago definitivo.

A su vez, con más gasto en jubilaciones y en subsidios a la energía y al transporte, se torna dudoso que el Gobierno opte por movilizar la economía mediante un fuerte aumento de la obra pública atento a la restricción fiscal, aun cuando tampoco sería descartable.

En un camino opuesto, luego de un año de crisis sanitaria en el que parte de la administración pública tuvo virtuales vacaciones pagas, el gobierno acordó con los dos principales gremios estatales un ajuste salarial, a cambio de la incorporación a planta permanente de 29.000 empleados contratados con una antigüedad superior a cinco años en ese carácter.

Resulta sugestivo que el período abarcado se corresponde con quienes ingresaron en el último tramo de la anterior gestión del actual gobierno, que podrían corresponder con militantes rentados.

Todos estos caminos conducen necesariamente a una ampliación del déficit fiscal. Por lo tanto, es expectable más emisión monetaria, mayor presión sobre el dólar, que en caso de ausencia de devaluaciones oficiales, ampliaría la actual enorme brecha cambiaria. En este caso, un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) que permita salir de una situación de virtual default con el organismo parece menos posible.

Hay quienes estiman que la ausencia de tal acuerdo no estaría incluida en las prioritarias preocupaciones oficiales que residirían en ganar las elecciones de octubre de 2021.

Abonando esta hipótesis, es de tomar en cuenta que el FMI informó la exitosa conclusión de la primera revisión del acuerdo firmado con Ecuador, especificando que el programa ecuatoriano, además de una generosa política de asistencia social, exhibe una ley de lucha contra la corrupción votada por una amplia mayoría en el Congreso de aquel país, temática de alta sensibilidad para el oficialismo argentino gobernante.

*) Es Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, habiendo realizado cursos de especialización en Economía Moderna en la Universidad Federico Santa María (Valparaíso, Chile).

Fue profesor y miembro del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires; y profesor (en la carrera de postgrado) y director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de la Cuenca del Plata, Corrientes. Argentina.

Presidió la Fundación de la Facultad de Ciencias Económicas, fue miembro del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Capital Federal, y Secretario General de la Sociedad Internacional para el Desarrollo en Argentina.

Fue Secretario de Programación Económica del “Gabinete de la Oposición” de la Unión Cívica Radical (Comité Nacional). Ha sido el introductor en la Argentina del programa Grameen, siendo a su vez presidente de la Fundación Grameen Argentina y representante honorario para la Argentina y el Paraguay del Profesor Muhammad Yunus, creador del Grameen Bank (el Banco de los Pobres) en el mundo.

Expositor en diversos congresos, nacionales e internacionales, columnista en medios gráficos, radiales y televisivos, es autor de numerosos artículos.

Sus libros: “Fundamentos de la Economía”; “Desarrollo y Estancamiento en el Proceso Económico Argentino”; “La Argentina y el Mundo”; “La convertibilidad en crisis”; “La Argentina de la posconvertibilidad”; “Dos años en la era K”; “Mitos y realidades en la era K” y “El ocaso de la era K”.

Desarrolla su actividad en el ámbito público y privado, como director y asesor de gobiernos locales, empresas e instituciones.

*) FAO

El Panorama de la seguridad alimentaria y nutricional 2020 señala que las tasas de obesidad elevadas y las enfermedades no transmisibles que conlleva hacen que una parte importante de la población esté expuesta a mayores riesgos ante la pandemia de COVID-19.

Entre 2017 y 2019, 800.000 personas sufrieron inseguridad moderada o severa en algún momento durante ese periodo en Uruguay, previo al inicio de la pandemia y a la crisis económica que la acompaña, advierte el informe anual publicado por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO); el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA); la Organización Panamericana de la Salud / Organización Mundial de la Salud (OPS/OMS); el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) y el Programa Mundial de Alimentos de las Naciones Unidas (WFP).

“Tanto en el mediano como en el largo plazo, este informe y la actual situación de Uruguay señalan la necesidad de reforzar las herramientas y las acciones de toda la sociedad que permitan transformar el sistema alimentario para que las y los uruguayos accedan y elijan una mejor alimentación”, considera Rubén Flores, Representante ad ínterin de la FAO en Uruguay.

Agrega que “es fundamental actuar ahora para lograr que no sigamos profundizando a futuro el doble desafío del hambre y la mala alimentación que genera sobrepeso y obesidad”.

Además, al igual que en el resto de la región, la inseguridad alimentaria afecta más a las mujeres que a los hombres. En 2019, la inseguridad alimentaria grave o moderada fue del 32,4% en mujeres y del 25,7% en hombres de América Latina. En Uruguay, según la últimas cifras, afecta al 23,5% de las mujeres y al 18,5% de los hombres.

El Panorama 2020 analiza el sobrepeso infantil y el retraso en el crecimiento infantil en los países de la región, e identifica qué territorios están altamente rezagados, es decir, que exhiben niveles muy superiores al promedio nacional.

“En América latina y el Caribe, el fuerte golpe económico de la pandemia ha dejado a millones de familias con menos recursos para comprar alimentos nutritivos,” señaló Jean Gough, directora regional de UNICEF para América Latina y el Caribe.

“No recibir una alimentación saludable entre los 6 meses y 2 años pone a los niños y niñas en riesgo de malnutrición. Para que puedan crecer sanos en tiempos de pandemia, es urgente asegurar la disponibilidad de alimentos saludables a precios asequibles”, advirtió en el lanzamiento del informe a principio de diciembre.

Según el Panorama 2020, el sobrepeso infantil en los territorios altamente rezagados de la región es dos veces mayor que en los territorios sin rezago: 13,1% versus 6,6%. El retraso en el crecimiento infantil alcanza 27,6% en los territorios con alto rezago y sólo 11,9% en los no rezagados.

A falta de datos desagregados por departamento, el Panorama 2020 no incluye datos de Uruguay por territorio. La información disponible más reciente pertenece al año 2011 y solo está disponible información para dos territorios diferenciados (Montevideo e Interior) cuando la metodología utilizada en el informe requería de por lo menos 3 territorios por país para poder hacer comparaciones y promedios.

Esto supone “una tarea importante que impulsar, ya que, sin información oportuna y actualizada, la toma de decisiones puede resultar inadecuada”, señala Flores.

Sin embargo, los expertos regionales de la FAO encontraron que el retraso en el crecimiento infantil es un punto porcentual más alto en Montevideo que en el interior del país, llegando a 11.5% (10.5% en el Interior).

De igual forma, el sobrepeso infantil alcanza el 10.6% en Montevideo, más de 2 puntos porcentuales por sobre lo que se encuentra en el interior (8.3%).

Estos datos de sobrepeso coinciden con la tendencia encontrada para toda la región, en el sentido de que las áreas urbanas y las grandes capitales concentran el sobrepeso. Sin embargo, los datos de retraso en el crecimiento infantil demuestran una tendencia contraria a lo reportado en el resto de la región.

El sobrepeso en menores de 5 años implica al 7,2% de niñas y niños en Uruguay, 5,6% de los del mundo y 7,5% de la población infantil de la región. Desde 1990 estas cifras muestran un aumento sostenido en América Latina y el Caribe, con una prevalencia que comenzó a medirse en 6,2% en 1990.

“Los promedios nacionales esconden las desigualdades territoriales. En cada país tenemos lugares que han alcanzado muy buenos estándares y otros donde las condiciones son muy graves. Es fundamental que los países enfoquen sus esfuerzos y canalicen recursos a los territorios rezagados, con soluciones a medida de cada uno de ellos”, advirtió Julio Berdegué, Representante Regional de la FAO en el lanzamiento del informe a inicio de mes.

Este nuevo enfoque del informe Panorama ocurre en el marco de la iniciativa Mano de la Mano impulsada por el Director General de la FAO, QU Dongyu y es parte de la respuesta de la organización a la desigualdad entre territorios, atendiendo a los más rezagados en prioridad.

Por este motivo, Flores entiende que “será necesario actuar para entender con claridad el funcionamiento de los sistemas alimentarios y la formación de precios en cada fase del sistema agroalimentario”.

Alimentación y pandemia

El Panorama 2020 destaca que el impacto de la pandemia ocurre en un momento en el cual la seguridad alimentaria regional ya venía en claro deterioro: en 2019, 47,7 millones de personas, el 7,4% de la población, vivía con hambre, un aumento de más de 13 millones de personas en cinco años.

A esto se suma que más de 190 millones sufren inseguridad alimentaria moderada o grave, lo que implica que uno de cada tres habitantes de América Latina no tuvo acceso a alimentos nutritivos y suficientes en 2019.

La disminución del poder adquisitivo de los hogares debido a las restricciones que impuso la pandemia afecta a la calidad de las dietas de los grupos de población con menos ingresos, porque perjudica la demanda de productos sanos y nutritivos, considerados más caros y favorece la de productos ultra procesados más baratos, que suelen tener un alto contenido en calorías, azúcares, grasas y sal, perjudiciales para la salud.

“Para la región, donde el costo de una dieta saludable es el más elevado del mundo, es clave promover sistemas alimentarios que favorezcan el acceso a alimentos nutritivos, diversos y asequibles, lo que sólo puede hacerse apoyando la agricultura familiar”, dijo Rossana Polastri, Directora del FIDA para América Latina y el Caribe.

En Uruguay, el precio de la dieta saludable es de 3 dólares, mientras que una dieta básica sale 0,7 dólares. A nivel regional, la relación es de 3,98 dólares en promedio para comer saludable y 1,06 para comer suficiente, de acuerdo al informe.

Estos datos preocupan aún más dado que la mortalidad causada por COVID-19 podría ser hasta 2 o 3 veces mayor en pacientes diabéticos, indica el documento.

A su vez, explica que la enfermedad por coronavirus demostró ser más grave en las personas con obesidad debido a que el sistema inmunitario de estos pacientes no funciona tan eficazmente ya que presentan ausencia de oxígeno suficiente en los tejidos para mantener las funciones corporales (hipoxia).

En la región, las tasas de obesidad elevadas y la presencia cada vez mayor de enfermedades no transmisibles hacen que una parte importante de la población esté expuesta a mayores riesgos ante esta pandemia.

Por otro lado, COVID-19 puede causar un aumento del sobrepeso, de la obesidad y de las ENT, debido al aislamiento y a la limitación del número de salidas para adquirir alimentos. “Las personas han reducido su nivel de actividad física y han aumentado el consumo de alimentos poco saludables, lo que ha favorecido la compra de productos no perecederos en detrimento de los frescos”, advierte el texto.

En Sudamérica, antes de la pandemia, el sobrepeso afectaba a 58,3% de la población y a 62,9% de los uruguayos.

La obesidad, en tanto, alcanzaba a 23% de los sudamericanos y 27,9% de los uruguayos y uruguayas, es decir a 962.271 personas.

En 2016, 315 millones de personas (casi la mitad de la población de la región) sufría sobrepeso u obesidad. Eran 239 millones en 2006. Esto es particularmente grave debido a que la obesidad está asociada al riesgo de sufrir peores efectos en caso se afectado por COVID19.

“La distribución desigual de recursos y oportunidades está dejando atrás a muchas personas y se prevé que el COVID-19 aumente todas las formas de malnutrición infantil, incluidos el retraso del crecimiento, las deficiencias de micronutrientes, el sobrepeso y la obesidad”, afirmó Anselm Hennis, Director del Departamento de Enfermedades no Transmisibles y Salud Mental de la OPS/OMS.

“Es necesario reformar los sistemas alimentarios y de nutrición, y proporcionar a las poblaciones una nutrición óptima”, agregó.

Desafíos y también posibles soluciones

El informe Panorama, no solo señala los desafíos de la región en cuanto a la alimentación de su población, también sugiere soluciones.

“Este informe ratifica la necesidad que los gobiernos de la región amplíen sus redes de protección social existentes e incrementen el gasto social para que sus beneficios lleguen a las personas más vulnerables afectadas por inseguridad alimentaria en una etapa de pandemia”, dijo Miguel Barreto, Director Regional del WFP para América Latina y el Caribe.

El texto señala que, para hacer frente a todas las formas de malnutrición es fundamental diseñar programas de protección social que sean sensibles a la nutrición, que proporcionen un acceso más adecuado a alimentos nutritivos para los consumidores con ingresos más bajos y que aumenten la asequibilidad de la alimentación saludable para esa población.

Entre las recomendaciones del informe figura la regulación del etiquetado frontal de alimentos, para permitir una mejor información de la población a la hora de hacer sus compras. “Esto puede marcar una diferencia, en particular en tiempos de pandemia, por lo que urge actuar para que el decreto en Uruguay y la reglamentación se pongan en vigencia en el menor tiempo posible”, estima Flores desde la FAO en Uruguay.

El Panorama 2020 también señala que algunas de las principales causas del hambre son la pobreza, la falta de empleo y su precariedad. Por ese motivo, recomienda implementar políticas orientadas a mejorar el acceso económico, a través de la articulación de políticas de apoyo productivo, con políticas de protección social (ingreso mínimo universal, bono de alimentación, entre otras propuestas), articuladas con políticas de educación, con campañas comunicacionales informativas sobre la importancia de una alimentación adecuada.

“Todas estas propuestas son fundamentales en busca de la respuesta a la difícil ecuación de evitar la propagación del virus y la de la crisis económica en paralelo, con el objetivo común de pensar en las personas”, según Flores.

Dado que la producción familiar es una de las principales fuentes de ingreso y alimentos para una parte importante de la población tanto urbana como rural, apoyar los medios de vida y la producción de los agricultores familiares es una medida clave para asegurar su acceso económico a una alimentación adecuada, establece también el documento.

A este respecto, señala que son especialmente relevantes las medidas orientadas a mejorar el acceso a activos financieros y no financieros, y a servicios rurales; así como la diversificación de la producción; y la expansión de las innovaciones digitales para los pequeños productores.

“Sobre todo en un país agroexportador como Uruguay, el rol que cumplen los productores en la alimentación adecuada de la población y en la economía es más clave hoy que nunca”, considera Flores.

*) La FAO es la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y es la agencia especializada que lidera el esfuerzo internacional para poner fin al hambre. Su objetivo es lograr la seguridad alimentaria para todos y al mismo tiempo garantizar el acceso regular a alimentos suficientes y de buena calidad para llevar una vida activa y sana.

Con más de 194 Estados miembros, la FAO trabaja en más de 130 países. Todos podemos desempeñar un papel importante en la erradicación del hambre y la malnutrición.

En Uruguay, nos enfocamos en apoyar el cumplimiento del Derecho a la Alimentación Adecuada; avanzar hacia un sistema alimentario sostenible; acompañar la intensificación de la producción agropecuaria, reduciendo la brecha entre sectores urbano y rural y preservando los recursos naturales.

Por más información: http://www.fao.org/uruguay

*) Ec. Pablo Broder

Las presentes líneas podrían ser pasibles de recibir desde diversos sectores, la calificación del título. No obstante, “No es que sea triste la verdad, lo que no tiene es remedio”.

Cuatro hechos marcan la realidad actual de manera casi dramática: por un lado, la persistencia eterna de la cuarentena, casi obviada en algunos aspectos, pero paralizando al país en otros, como ser oficinas públicas, tribunales, educación, minimización del transporte público, etc.

El continuado avance de la vicepresidente sobre la Justicia, con muchos logros y algún sinsabor, sin reparar en costos institucionales, intentando sancionar leyes que la eximan de sus cargas judiciales, a pesar de la agresión mayúscula al Estado de Derecho.

El ya abierto embate del gobierno nacional contra la Ciudad de Buenos Aires, con una enorme quita de fondos de la coparticipación federal, cuya derivación final será la Justicia.

Y finalmente, la muerte de un mito, como lo fue Maradona.

Sin duda que fue un argentino universal, y en general, reconocido como uno de los mayores ídolos deportivos.

No obstante, nada justificaba el bochornoso espectáculo de su velatorio, con las pasiones de barrabravas y sus violencias, aguardando ingresar y luego accediendo  a la Casa de Gobierno.

En un contexto donde la Argentina sufre un encierro casi único y eterno, y donde el presidente aparentemente confiaba en que habría de encontrar en su gestión sanitaria una carta salvadora para su ineficaz y casi ausente gestión, la pandemia se abatió cruelmente. No obstante, ni el presidente ni hasta unos meses atrás sus locuaces voceros del Ministerio de Salud, aparecen ya mencionando la enfermedad. Su esperanza parecería ser un plan de vacunación, muchas veces expuesto con contradictorias expresiones, y sin aún demostrar sólidos fundamentos.

Hasta que ocurrió la muerte de Maradona.

El Gobierno se ilusionó con adueñarse de la imagen del ídolo desaparecido, y mimetizarse en un velatorio organizado (no sería exactamente la palabra apropiada dados los resultados) en la mismísima Casa Rosada. Las precauciones sanitarias tan largamente recomendadas hasta hace pocos días desde los medios oficiales, tuvieron una impasse en su aplicación. La multitud abigarrada a lo largo de 20 cuadras, mayoritariamente no usaba tapabocas y el distanciamiento no existió.

El lamentable espectáculo se contrapuso con la restricción aún vigente para el resto de los argentinos, que aún no pueden despedir a sus muertos junto a los seres queridos y amigos.

Y algo salió mal. Diríase que muy mal para todos: para la familia, para la salud de la población puesta en riesgo en un intento de aprovechamiento político criticable, y también para el propio Gobierno, dando muestra de su ineficiencia.

Una vez más, el presidente acostumbrado a echar culpas de sus desaciertos u omisiones, esta vez derivó la responsabilidad hacia la familia de Maradona y al gobierno de la Ciudad.

Ameritaba ese despliegue insensato la figura del futbolista desaparecido?

Su vida estuvo plagada de contradicciones. Nunca pudo trasladar su genio deportivo a la vida cotidiana, llena de dramas y de excesos. Fue un contraejemplo moral, como verbigracia, entre algunas conductas, sembrar el mundo de parejas diversas, y también de hijos a los que no reconocía, y que tuvieron que luchar por lograr el reconocimiento parental.

En lo éticamente deportivo, no sólo se jactó de hacer un gol con la mano. Lo ostentaba.

Pasado el escandaloso velatorio, casi en simultáneo, se convalidaba en el Congreso una brutal quita de fondos a la Ciudad de Buenos Aires, al tiempo que  una Cámara de Casación echaba por tierra el intento de la vicepresidente de sepultar la causa de los cuadernos, cuya definición incierta quedará, una vez más, en manos de la Corte Suprema.

Y mientras el mundo espera un 2021 con un renacer económico auspicioso, en nuestro país, las condiciones actuales no permiten augurar que ese nuevo global viento (o brisa) de cola, pueda ser aprovechada entre nosotros, habida cuenta del clima anti-empresa privada vigente, y que ha generado ya, un proceso acelerado de huida de inversiones. Y también de argentinos valiosos.

Así es como están las cosas en la Argentina.

*) Es Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, habiendo realizado cursos de especialización en Economía Moderna en la Universidad Federico Santa María (Valparaíso, Chile).

Fue profesor y miembro del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires; y profesor (en la carrera de postgrado) y director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de la Cuenca del Plata, Corrientes. Argentina.

Presidió la Fundación de la Facultad de Ciencias Económicas, fue miembro del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Capital Federal, y Secretario General de la Sociedad Internacional para el Desarrollo en Argentina.

Fue Secretario de Programación Económica del “Gabinete de la Oposición” de la Unión Cívica Radical (Comité Nacional). Ha sido el introductor en la Argentina del programa Grameen, siendo a su vez presidente de la Fundación Grameen Argentina y representante honorario para la Argentina y el Paraguay del Profesor Muhammad Yunus, creador del Grameen Bank (el Banco de los Pobres) en el mundo.

Expositor en diversos congresos, nacionales e internacionales, columnista en medios gráficos, radiales y televisivos, es autor de numerosos artículos.

Sus libros: “Fundamentos de la Economía”; “Desarrollo y Estancamiento en el Proceso Económico Argentino”; “La Argentina y el Mundo”; “La convertibilidad en crisis”; “La Argentina de la posconvertibilidad”; “Dos años en la era K”; “Mitos y realidades en la era K” y “El ocaso de la era K”.

Desarrolla su actividad en el ámbito público y privado, como director y asesor de gobiernos locales, empresas e instituciones.

*) FAO

Más de 3.000 millones de personas viven en zonas agrícolas con niveles altos o muy altos de déficit y escasez de agua, y casi la mitad de estas personas afrontan graves limitaciones. Asimismo, la disponibilidad de recursos de agua dulce por persona ha disminuido en más de un 20% durante los dos últimos decenios a nivel mundial, lo que subraya la importancia de producir más con menos, especialmente en el sector de la agricultura, el mayor usuario de agua del mundo.

La mejora de la gestión del agua, apoyada por una gobernanza eficaz e instituciones sólidas -incluida la seguridad en la tenencia del agua y los derechos sobre esta, que se sustenta en una sólida contabilidad y auditoría del agua- será fundamental para garantizar la seguridad alimentaria y la nutrición a nivel mundial y contribuir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), según el informe El estado mundial de la agricultura y la alimentación (SOFA) de 2020, un informe principal que la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura publica hoy.

“Con este informe, la FAO envía un mensaje firme: los déficits y la escasez de agua en la agricultura deben abordarse de inmediato y con audacia si queremos tomarnos en serio nuestro compromiso de lograr los ODS”, destacó el Director General de la FAO, el Sr. QU Dongyu, en el prólogo del informe.

Las vías de acción abarcan desde la inversión en la recogida y conservación del agua en zonas de secano hasta la rehabilitación y modernización de sistemas de riego sostenibles en zonas de regadío. Estas acciones deben combinarse con las mejores prácticas agronómicas, tales como la adopción de variedades de cultivos resistentes a la sequía y medios de gestión del agua mejorados, en particular instrumentos eficaces para la fijación de precios y asignación del agua, tales como derechos y cuotas sobre el agua, a fin de garantizar un acceso equitativo y sostenible. La contabilidad y auditoría del agua debe ser, no obstante, el punto de partida de cualquier estrategia de gestión eficaz.

Según se destaca en el SOFA, el logro de los compromisos convenidos internacionalmente respecto de los ODS, incluida la meta del Hambre Cero (ODS 2), “todavía puede alcanzarse”, pero solo si se hace un uso más productivo y sostenible del agua dulce y las aguas pluviales en la agricultura, que representa más del 70 % de las extracciones mundiales de agua.

El informe SOFA de la FAO de 1993 se centró también en los problemas relacionados con el agua y actualmente resulta llamativo que las conclusiones presentadas entonces sigan siendo válidas y pertinentes a día de hoy. Mientras que en el informe anterior se prestaba especial atención al regadío, la nueva edición amplía su alcance para abarcar los desafíos relacionados con el agua en la agricultura de secano, que representa más del 80 % de las tierras cultivadas y el 60 % de la producción mundial de cultivos.

Cartografía de la humedad

La FAO es el organismo responsable del indicador 6.4.2 de los ODS, que mide la presión de las actividades humanas en los recursos naturales de agua dulce, y el SOFA ofrece la primera representación desglosada por zonas sobre cuál es la situación actual -lo cual, al combinarse con los datos históricos sobre la frecuencia de las sequías, permite una evaluación más integral de las limitaciones de agua en la producción de alimentos-.

Aproximadamente 1.200 millones de personas, de las cuales un 44% se encuentra en zonas rurales y el resto en pequeños centros urbanos en el campo, habitan en lugares en los que la gravedad del déficit y escasez de agua plantea un desafío para la agricultura. Alrededor del 40 % de estas personas vive en Asia oriental y sudoriental, y un porcentaje ligeramente mayor en Asia meridional. África septentrional, Asia central y Asia occidental también se ven gravemente afectadas -en torno a una de cada cinco personas viven en zonas agrícolas con niveles muy altos de déficit y escasez de agua, frente a menos del 4 % en América Latina y el Caribe, América del Norte, Europa y Oceanía-.

Aproximadamente un 5% de las personas que viven en el África subsahariana lo hacen en condiciones similares, lo que supone que unos 50 millones de personas viven en zonas en las que la grave sequía tiene efectos catastróficos en las tierras de cultivo y pastoreo una vez cada tres años.

En torno al 11% de las tierras de cultivos de secano en el mundo, o sea, 128 millones de hectáreas, afrontan sequías frecuentes, como también alrededor de un 14% de las tierras de pastoreo, esto es, 656 millones de hectáreas. Paralelamente, más del 60% de las tierras de cultivos de regadío, o sea, 171 millones de hectáreas, se ven sumamente afectadas por el estrés hídrico. Un total de 11 países de África septentrional y Asia se enfrentan a ambos desafíos, lo que hace que resulte urgente y necesario adoptar una contabilidad sólida de los recursos hídricos, una asignación clara y tecnologías modernas, así como cambiar a cultivos que consumen menos agua.

Las matemáticas del agua

“Las características inherentes al agua la convierten en un elemento difícil de gestionar”, señala el informe SOFA.

“El agua debería reconocerse como un bien económico que tiene valor y un precio”, sostiene el informe, en el cual se indica que las prácticas consuetudinarias que han llevado a tratar el agua como un producto básico gratuito suelen crear ineficiencias de los mercados. En cambio, un precio que refleje el verdadero valor del agua envía una señal clara a los usuarios para que utilicen el agua de forma inteligente. Al mismo tiempo, el apoyo en materia de políticas y gobernanza para garantizar un acceso eficiente, equitativo y sostenible para todos resulta fundamental.

“Los planes de gestión del agua deben centrarse en el problema y ser dinámicos”, recomienda el informe. En el SOFA se señala que la población pobre rural puede beneficiarse sustancialmente del riego y se apoya su ampliación cautelosa. Entre 2010 y 2050, se prevé que las superficies de riego cosechadas aumenten en la mayoría de regiones del mundo y se dupliquen con creces en el África subsahariana, lo que podría beneficiar a cientos de millones de personas en zonas rurales.

El informe señala que, en algunos casos, los sistemas de riego en pequeña escala y dirigidos por agricultores pueden ser más eficaces que los proyectos a gran escala. Se trata de una prometedora vía para el África subsahariana, donde los recursos hídricos superficiales y subterráneos están relativamente poco explotados y solo el 3% de las tierras de cultivo están provistas para riego, y donde la ampliación del riego en pequeña escala puede ser rentable y beneficiar a millones de personas en el medio rural.

Sin embargo, muchos factores obstaculizan su adopción, en particular la falta de una tenencia segura del agua y acceso a financiación y crédito. En Asia, la disminución de sistemas de riego de superficie a gran escala financiados con fondos públicos ha llevado a los agricultores a extraer directamente las aguas subterráneas, ejerciendo así una presión excesiva sobre este recurso. Para hacer frente a estos problemas será necesario invertir en la modernización de los sistemas de riego antiguos, así como adoptar políticas eficaces.

Los mercados del agua plenamente desarrollados que comprenden la venta de derechos sobre el agua son relativamente escasos. No obstante, si la contabilidad y la auditoría del agua se realizan correctamente, la tenencia y derechos del agua están consolidados y se promueve la participación activa de los beneficiarios e instituciones administradoras, los mercados del agua regulados pueden inducir una asignación eficaz y equitativa del agua, al tiempo que fomentan su conservación.

¿Sabían que...?

  •  En Oceanía, el volumen medio anual de agua dulce por persona en 2017 fue de unos 43 000 m3, mientras que en África septentrional y Asia occidental este valor apenas alcanzaba los 1 000 m3.
  • Las mayores extracciones totales de agua per cápita se producen en Asia central, con casi 2 000 m3 por persona en 2017, frente al África subsahariana, donde este valor es inferior a 130 m3.
  • En los países menos adelantados, el 74 % de la población rural carece de acceso a agua potable.
  • Hay 91 países que cuentan con planes nacionales para el agua potable rural, pero solo nueve han asignado suficiente financiación para la ejecución de estos planes.
  • Actualmente, alrededor del 41 % del riego mundial se realiza a expensas de las necesidades de caudales ambientales, que son decisivos para respaldar los ecosistemas que desempeñan funciones de sustentación de la vida.
  • Los biocombustibles requieren entre 70 y 400 veces más agua que los combustibles fósiles a los que sustituyen.
  • Los principales bosques en zonas como las cuencas fluviales del Amazonas, el Congo y el Yangtsé constituyen importantes fuentes de vapor de agua para las zonas de sotavento y, por consiguiente, son cruciales para la agricultura de secano.

 

*) La FAO es la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y es la agencia especializada que lidera el esfuerzo internacional para poner fin al hambre. Su objetivo es lograr la seguridad alimentaria para todos y al mismo tiempo garantizar el acceso regular a alimentos suficientes y de buena calidad para llevar una vida activa y sana.

Con más de 194 Estados miembros, la FAO trabaja en más de 130 países. Todos podemos desempeñar un papel importante en la erradicación del hambre y la malnutrición.

En Uruguay, nos enfocamos en apoyar el cumplimiento del Derecho a la Alimentación Adecuada; avanzar hacia un sistema alimentario sostenible; acompañar la intensificación de la producción agropecuaria, reduciendo la brecha entre sectores urbano y rural y preservando los recursos naturales.

Por más información: http://www.fao.org/uruguay

*) Mag. José Luis Corbo

Cuenta Georges Lefranc, que en el año 1720 en Gran Bretaña, los maestros sastres se agruparon bajo la forma de las “Trade Unions”, con la intención de proponer mejoras en sus condiciones laborales. En aquel entonces, esas primeras formas de manifestaciones sindicales planteaban como base de su plataforma lograr el aumento de sus salarios y abandonar una hora antes su jornada de trabajo. De la misma forma y casi simultáneamente, se sucedieron uniones entre los cuchilleros y los trabajadores de lana del Oeste.

Llama la atención la referencia en el historiador a estos movimientos sindicales previos a la revolución industrial -casi medio siglo-, es decir el nacimiento de asociaciones vinculadas más al trabajo manual que al sistema manufacturero posterior propio del capitalismo. Para Lefranc, “el sindicalismo no nace del maquinismo por filiación directa… el factor determinante no es la transformación técnica, sino el divorcio entre el trabajo y la propiedad de los medios de producción” (Lefranc, 1966, pág. 8).

Agrega el autor, además, que tampoco existió posteriormente un levantamiento claro de los más subsumidos contra la explotación capitalista, no protestaba el criado de la granja, el minero o el obrero asalariado, sino que las manifestaciones de esos grupos fueron siempre tan explosivas como efímeras.

Otras autores afirman, y apoyando la idea anterior, que la lucha a partir de la formación de asociaciones implica un nivel mínimo de resistencia frente  a los patrones y un grado de fuerza e independencia personal que sólo aparecía en los obreros que accedían a un nivel de vida superior –una eventual clase media- y que se encontraban inicialmente amparados por marcos administrativos orientados a la defensa de su clase, es decir a la protección de un sector particular, limitando inclusive el acceso a los aprendizajes de “los otros” sobre su labor, por considerarlo potencialmente riesgoso: “las primeras uniones se forman más para defender una situación acomodada que para mejorar una condición mediocre…los móviles son conservadores y no revolucionarios.” (Lefranc, 1966, pág. 8).

Más adelante, ya a fines el siglo XVIII y principios del XIX, las revueltas se ocupaban de ir en contra de las máquinas, destruyéndolas inclusive, ya que entendían que el riesgo de perder su empleo aumentaba a partir de la implementación de las mejoras tecnológicas. Ese tipo de manifestaciones y agrupaciones fueron prohibidas y es recién en 1826 que se legaliza el derecho de asociación de los obreros británicos, derecho que se adquiriría también en Francia medio siglo después.

A partir de ese momento comienza a desarrollarse el sindicalismo y transita por diversas formas. Es así como, lo que inicialmente fue una unión de oficio, pasa a ser una unión de industria, pero sin que la ideología de la lucha de clases animara inicialmente esas prácticas.

Es recién a partir de las sucesivas crisis internas que se suceden en Gran Bretaña, que aparece la referencia del socialismo a los movimientos obreros, fundando Hyndman en 1881 la “Federación democrática”, de base marxista y con un enfoque diferente a todos los movimientos previos. De alguna manera, y a partir de estos movimientos, las luchas aisladas en escenarios particulares, comienzan a preocuparse por los problemas endémicos del modelo económico, atacando la base de las relaciones de producción y ocupándose de las condiciones materiales y específicamente de los más desposeídos.

Desde ese momento y a partir de aquellas primeras luchas, los sindicatos comienzan a proliferar en el mundo adquiriendo diferentes matices, todas ellas muy diversas y dinámicas. En el mayor de los casos los sindicatos han sido asociados con disputas en el campo político partidario, pero es común que convivan dentro de una misma agrupación diversidad de intereses, es decir, que se desarrollen ciertas formas de lucha de clases a la interna de los propios sindicatos.

Para el caso particular de los sindicatos de la educación, las plataformas reivindicativas de los diversos movimientos parecen asociarse histórica e indefectiblemente a la defensa de la inversión del Estado en el área, lo que a su vez incide naturalmente sobre el salario y sobre las condiciones materiales de los docentes, es decir que se ocupa de problemáticas concretas.

Estas luchas, así planteadas, promueven opiniones diversas tanto en los miembros de las agrupaciones como en el resto de los sujetos que, aún desde afuera, se sienten habilitados a emitir juicios de valor. A su vez, esas prácticas reivindicativas, ocupadas de lo concreto pero haciendo abstracción del escenario educativo global, son utilizadas por gobiernos liberales para desprestigiar la lucha, promoviendo la denuncia a prácticas presuntamente corporativas y devolviendo a los docentes el papel de victimarios por atentar contra el proyectos políticoeducativos del país, transformándolos en enemigos públicos y en enemigos de lo público.

Por otra parte, le recurrencia de los recortes históricos en educación y los bajos salarios de los docentes en el mundo, han llevado a los docentes sindicalizados a fijar el foco en el porcentaje de inversión y no en los problemas del modelo económico, transformando las luchas sindicales en escenarios de falsas contradicciones, presuntamente desconectadas de los problemas concretos, de la sociedad en su conjunto. Dicho de otro modo, los bajos salarios de los docentes parecen ser problemas del gobierno de turno y no un eslabón más de una serie de prácticas que entretejen la trama de relaciones dialécticas, indisociables, al servicio de la reproducción de las relaciones de producción en el más profundo sentido althusseriano.

De la mano de esas luchas, sobrevienen los problemas de la conciencia del trabajador docente, que delega en los dirigentes sindicales el “saber del sindicato”, apoyando o no autorreferencialmente las medidas que sugieren, desentendiéndose así de las luchas que propone la reivindicación y desconociendo desde su hacer diario otra relación de dependencia fundamental: la que se dibuja entre lo pedagógico y lo sindical.

En este sentido, y desde la pared que hoy parece levantarse entre lo sindical y lo pedagógico, el sindicato como agrupación parece quedar desentendido de lo pedagógico –delegado tal vez en las ATD exclusivamente- y se ocupa entonces de los problemas económicos y políticos de la educación, enfocándose esencialmente en la reivindicación de los derechos laborales de los docentes, y olvidando así el modelo productivo al que la educación alimenta.

Pero… ¿no es tan peligroso esto como intentar hacernos creer que la educación no es política?; ¿no es una de las principales banderas neoliberales la despolitización de la educación?

Está claro que la manipulación de los docentes a partir de las mejoras salariales puede llegar a ser la vía para la implementación de modelos educativos neoliberales que se presentan como abstracciones asépticas pero que inciden directamente sobre la realidad concreta. Lo que no está tan claro pero es real, es que el abandono de la lucha pedagógica por la ocupación exclusiva sobre lo económico, vuelve indefectiblemente y afecta directamente a la educación y a los docentes, porque el modelo educativo no es más que la representación superestructural de las relaciones de producción y, en los modelos actuales, responde siempre a las lógicas del mercado. En definitiva, y como decía el propio Marx, para cambiar la educación hay que cambiar la sociedad pero para cambiar la sociedad hay que cambiar también la educación. Gran embrollo dialéctico.

Hoy vivimos bajo el orden de las teorías del capital humano: lo que se invierte en educación tiene que valorarse a partir del incremento del PBI.

Antonio Negri realiza el siguiente análisis en relación con los modelos económicos actuales. Las teorías de la plusvalía siguen vigentes con la diferencia de que, en muchos de los casos, ya no es el patrón el que se queda con la fuerza de trabajo del obrero. Tampoco hay posibilidades de incrementar la plusvalía absoluta en el caso específico de los docentes porque, dadas las reivindicaciones de los sindicatos, no es posible aumentar sus horas de trabajo.

Sin embargo, la implementación de proyectos neoliberales en la escuela, la aplicación de evaluaciones externas  y cuantas prácticas presuntamente innovadoras ingresen sin el análisis pedagógico necesario –en este caso entiendo que de parte de los sindicatos-, serán siempre funcionales al modelo económico y significarán un incremento de la plusvalía relativa, plusvalía que deriva siempre en los grandes capitales. Hoy son ellos los que se quedan con el valor de ese trabajo extra.

Por lo tanto, es posible que las reformas pedagógicas que hoy dejamos pasar inocentemente, mañana incidan directamente sobre los problemas que hoy creemos estrictamente sindicales, por el simple hecho de que mientras nos ocupamos de reclamar por nuestro sueldo, el mercado maneja los proyectos político-educativos a su antojo, bajo intereses de organismos internacionales de dudosa reputación y siempre funcionales a los grandes capitales, por el simple y sencillo hecho de que son esos capitales los que los financian y, por lo tanto, es a ellos a quien deben responder.

Carrera y Luque (2016) describen entre los rasgos más destacados de los modelos educativos neoliberales a la estandarización educativa, el desarrollo de los indicadores de competencia, la implementación acelerada de la TICs, las reformas financiero-dependientes, la eficacia gestora, la flexibilidad desmedida, la imposibilidad de pensar a largo plazo y la gran bandera de la Unesco, el “life long learning”. Todos ellos nos resultan hoy familiares.

Mientras centrábamos el foco en la mejora de los salarios y en la inversión, los soldados de Delors nos entraron por la puerta del fondo, camuflados en los trajes de la UNESCO y en sus políticas para la paz, organismo que describe en su ideario la “igualdad de oportunidades, la no restricción de la búsqueda de la verdad y el libre intercambio de ideas y conocimientos” pero que, casualmente, cuenta desde el año 1963 con un sistema de estadísticas internacionales financiado nada menos que por la Fundación Ford.

Es decir que en este juego del que el propio Delors ha sido abanderado, nos fuimos sometiendo a las evaluaciones estandarizadas, a diseños universales de aprendizaje, a la participación progresiva de la gran industria privada en la educación a partir de la implementación de estructuras propedéutico-

productivas, e inclusive intentamos articular en un diseño curricular las brillantes ideas de Freire y Giroux con subliminales mensajes neoliberales, intentando compatibilizar la teoría crítica de la educación con la peor versión del constructivismo en su faceta más liberal.

En fin, nos sometimos al eclecticismo menos perceptible, nublados por el potencial estético de las palabras lindas, desconociendo el inevitable retorno al que ahora nos estamos enfrentando.

En definitiva, nos olvidamos que un sindicato de la educación debe ocuparse sí de los salarios y de la inversión, pero con un ojo puesto en toda la estructura político educativa en su conjunto, y no solamente en el diseño y la estructura curricular, sino en la formación de los docentes que trabajan en la educación y esencialmente en la educación pública, de forma de habilitar a la reflexión sobre la acción político educativa y para la propia acción, es decir construir la masa crítica, aquella que entienda definitivamente que todo proyecto político educativo se mueve al ritmo de las relaciones productivas en este modelo económico del que somos parte, y que las transformaciones educativas que nos vienen del norte no son simples actos de bondad de organismos internacionales, sino que son bocanadas de aire para sostener con vida el modelo productivo.

Todas las transformaciones pedagógicas que ingresaron subliminalmente, ante el descuido inocente de los docentes -que mantuvimos el foco en otras cosas-, vuelven hacia nosotros y terminan afectando directamente la realidad de aquellas cosas de la que nos ocupamos, la inversión y los salarios. Son las reformas pedagógicas neoliberales que nos vienen bombardeando hace años, las que se instalan indefectiblemente para perjudicarnos, con la diferencia de que ahora su peso es evidente, porque se instalaron y actúan, incidiendo directamente sobre el escenario de lo concreto.

Esta reflexión no pretende dar a entender, de manera alguna, que haya que abandonar la lucha concreta por los salarios y la inversión. Lo que decimos, es que esa lucha deberá avanzar indefectiblemente de la mano de la lucha por la no intervención de los intereses del mercado sobre el campo pedagógico, aquella que parece hemos olvidado ante la realidad material de los beneficios logrados, pero que se mueve de forma permanente con la primera, en dependencia dialéctica. 

Bibliografía          

Carrera Santafé, P., & Luque Guerrero, E. (2016). Nos quieren más tontos: La educación según la economía neoliberal. Barcelona: Ediciones de Intervención Cultural.

Lefranc, G. (1966). El sindicalismo en el mundo. Madrid: ZYX.

 

*) Licenciado en Educación Física. Magister en Didáctica de la Educación Superior. Posgrado en Didáctica de la Educación Superior. Actual Director Coordinador de Educación Física de CEIP Maldonado.

Integrante de la línea "La Educación Física y su Enseñanza" adscripta al grupo “Políticas Educativas y Formación Docente. Educación Física y Prácticas Educativas”.

*) Ec. Pablo Broder

En reiteradas oportunidades hemos referido a la disyuntiva que se le plantea al país, respecto al rumbo que necesitaba asumir, como única alternativa valedera para emerger de una peligrosa zona, casi inédita, de destrucción económica, fragilidad institucional, disolución social y emigración, efectiva o al menos deseada, de muchos argentinos, agotados por un clima de postración nacional, y fundamentalmente, de carencia de perspectivas.

La cuarentena eterna (y no sólo la pandemia) agravó problemas crónicos que aquejan al cuerpo social y económico: niveles inéditos de pobreza, impuestos agobiantes, desocupación, población enorme sometida a la  economía informal, deterioro  educativo, inseguridad creciente, justicia sospechada y deterioro del estado de derecho, entre tantos otros.

Se agrega una legislación laboral y previsional a contramano de las necesidades del país, y un vetusto esquema de procedimientos judiciales que generan impunidad para muchos aspectos -entre ellos la corrupción-, la persistencia del hostigamiento a la prensa independiente, materializado dramáticamente con la creación de un organismo para monitorear la información periodística, y últimamente la virtual tolerancia oficial a las tomas ilegales de tierras, empeorado por la ambivalencia con que algunos funcionarios se refieren a las mismas, como por caso el gobernador bonaerense que comparó los countries de la provincia de Buenos Aires con las usurpaciones de tierras, y otorgando subsidios increíbles a los ocupantes; o la ministra Sabina Frederic argumentando que el tema de las usurpaciones tiene que ver con una necesidad de política social y habitacional, más que suponer un tema de orden penal, así como las declaraciones del jefe de gabinete nacional que constituyeron casi un incentivo a la usurpación impune de propiedades privadas: “… el derecho penal no arregla un problema social acuciante … La respuesta no es sacarlos a palazos con un juez y un policía”.

En este contexto y en un marco de estampida cambiaria, la vicepresidente Cristina Fernández, emitió una larga carta abierta, que ha merecido innumerables interpretaciones y comentarios, más allá de las cuales, caben destacar algunos de los temas abordados, en sus denominadas tres certezas. Afirma: “…el problema de la economía bimonetaria … es… el más grave que tiene nuestro país, …de imposible solución sin un acuerdo que abarque al conjunto de los sectores políticos, económicos, mediáticos y sociales...”.

La Argentina, desde hace tiempo es un país con una sola moneda. La realidad indica que la economía en su conjunto, gira por fuera del rol formal de la moneda local, en base al dólar. No es el alegado bimonetarismo el problema, sino la falta de confianza en el peso.

Por otra parte, la convocatoria a un acuerdo amplio no resulta demasiado creíble.

La prédica y las acciones llevadas a cabo por este Gobierno, del que la vicepresidente es parte fundamental, y su gestión en anteriores mandatos, ha sido precisamente exacerbar el “vamos por todo”, “ellos o nosotros”, “pueblo y anti-pueblo”, destrato y agresión a la prensa libre, ataques a sectores empresarios, leyes a contramano de la inversión privada, entre otras.

Con estos antecedentes, la iniciativa de concertación debería concretarse a partir de una serie de condiciones previas, entre otras, para que pueda constituir algo más que un ejercicio político infructuoso:

* Debe definirse que la Argentina solo podrá emerger intentando restablecer la confianza perdida.

* Asegurar que los ataques al sector privado y a las instituciones de la Constitución Nacional, como los que van dirigidos a la propiedad privada y a la división de poderes, habrán de cesar: ergo seguridad jurídica.

* Emprender el camino para una administración de la cosa pública eficiente, a la inversa del accionar de la actual conducción nacional en sus distintos niveles.

* Concordar en un programa económico que privilegie la inversión, permita proyectar horizontes de planeamiento creíbles, en el marco de una reducción sostenida del déficit fiscal y de la voracidad impositiva.

Teniendo en cuenta el accionar del oficialismo gobernante a lo largo de su historia, y dados estos imprescindibles prerrequisitos, no sería dable albergar exagerado optimismo sobre la concreción de la iniciativa vicepresidencial.

*) Es Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, habiendo realizado cursos de especialización en Economía Moderna en la Universidad Federico Santa María (Valparaíso, Chile).

Fue profesor y miembro del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires; y profesor (en la carrera de postgrado) y director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de la Cuenca del Plata, Corrientes. Argentina.

Presidió la Fundación de la Facultad de Ciencias Económicas, fue miembro del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Capital Federal, y Secretario General de la Sociedad Internacional para el Desarrollo en Argentina.

Fue Secretario de Programación Económica del “Gabinete de la Oposición” de la Unión Cívica Radical (Comité Nacional). Ha sido el introductor en la Argentina del programa Grameen, siendo a su vez presidente de la Fundación Grameen Argentina y representante honorario para la Argentina y el Paraguay del Profesor Muhammad Yunus, creador del Grameen Bank (el Banco de los Pobres) en el mundo.

Expositor en diversos congresos, nacionales e internacionales, columnista en medios gráficos, radiales y televisivos, es autor de numerosos artículos.

Sus libros: “Fundamentos de la Economía”; “Desarrollo y Estancamiento en el Proceso Económico Argentino”; “La Argentina y el Mundo”; “La convertibilidad en crisis”; “La Argentina de la posconvertibilidad”; “Dos años en la era K”; “Mitos y realidades en la era K” y “El ocaso de la era K”.

Desarrolla su actividad en el ámbito público y privado, como director y asesor de gobiernos locales, empresas e instituciones.

*) FAO

El Fondo Verde para el Clima (FVC) aprobó un proyecto de US$ 82 millones para combatir la deforestación y promover el manejo forestal sostenible en Argentina, y otro de US$ 66,7 millones para aumentar la resiliencia de los agricultores más vulnerables de Guatemala a los impactos del cambio climático.

El proyecto RELIVE en Guatemala beneficiará a 583 mil personas de manera indirecta, y brindará asistencia técnica directa a 116 mil pequeños agricultores, la mayoría de ascendencia indígena de las etnias achí, quechi, mopan y chorti, incluyendo 46 mil mujeres, en cinco departamentos del país.

RELIVE cuenta con un presupuesto total de US$ 66,7 millones, de los cuales el Fondo Verde para el Clima aportará US$ 29,8 millones y el Gobierno de Guatemala y la Agencia de Cooperación Internacional de Corea (KOICA), aportarán US$ 36,84 millones.

Los fondos destinados a Argentina fueron otorgados bajo el Programa Piloto de Pagos Basados en Resultados REDD +, gracias a que dicho país logró reducir sus emisiones de gases de efecto invernadero en el período 2014-2016 en más de 165 millones de toneladas de CO2 equivalente, combatiendo la deforestación en las regiones del Parque Chaqueño, el bosque Tucumán, el bosque Espinal y bosque Misionera.

REVIVE en Guatemala

RELIVE ayudará a los agricultores vulnerables del Corredor Seco a adaptarse a los impactos del cambio climático a través de prácticas agrícolas resilientes al clima y una gestión mejorada del agua.

Los pequeños agricultores aprenderán a utilizar sistemas mejorados de información climática, variedades mejoradas de cultivos y técnicas de gestión del suelo y el agua: 20.000 familias mejorarán su acceso al agua potable y serán más resistentes a la sequía y las olas de calor gracias a la gestión eficiente del agua para la agricultura.

Se espera que el proyecto evite la emisión de 1 millón de toneladas de CO2 equivalente, el 8% de la meta que el país ha comprometido ante la Convención de Cambio Climático. Será implementado por el Ministerio de Agricultura y Alimentación (MAGA), el Instituto Nacional Forestal (INAB) y la Agencia de Cooperación Alemana (GIZ), con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO).

“Estamos muy satisfechos con el planteamiento del proyecto RELIVE, sus medidas integrales y la gran población que beneficiará, en especial las poblaciones indígenas, así como la fuerte participación que tendrán las mujeres. Las sinergias que desarrollará en territorios rurales tendrán un gran impacto para el país, ya que permitirá la resiliencia y recuperación de los recursos naturales en un área geográfica de gran interés para el país”, dijo Mario Rojas, Ministro de Medio Ambiente y Recursos Naturales de Guatemala.

Durante 7 años, el proyecto mejorará la seguridad alimentaria mediante prácticas agroforestales, un mejor acceso al agua y la restauración de los paisajes. Desarrollará mecanismos de gobernanza local y nacional y promoverá la participación activa de las mujeres en los sistemas alimentarios y en la gestión de los recursos naturales; asimismo, las mujeres recibirán apoyo para desarrollar el comercio local y regional de productos agroforestales, café, cacao, frutales, hortalizas, madera y productos no maderables.

Argentina: reconocimiento de resultados

Los US$ 82 millones aprobados por el Fondo Verde para el Clima se utilizarán para un proyecto de 6 años que ayudará a Argentina a avanzar hacia el desarrollo sostenible y a alcanzar las metas establecidas en el Acuerdo de París.

El proyecto establecerá 7 cuencas forestales sostenibles, trabajando con 7.000 productores; 6 planes estratégicos de prevención de incendios, 95 planes de manejo comunitario integral y 92 planes de manejo forestal con ganadería integrada que beneficiarán directamente a 2.900 familias de comunidades locales e indígenas.

“Este proyecto contribuye a nuestra visión estratégica de detener la deforestación, acompañar el desarrollo de las comunidades campesinas e indígenas, prevenir y controlar los incendios forestales y reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para frenar el calentamiento global”, dijo Juan Cabandié, Ministro de Ambiente y Desarrollo Sostenible de Argentina.

El proyecto será ejecutado por el Ministerio de Medio Ambiente y Desarrollo Sostenible y la FAO, y promoverá el manejo forestal, la restauración forestal, el uso sostenible de productos forestales madereros y no madereros, prácticas ganaderas integradas y la prevención y respuesta temprana a incendios forestales.

Trabajando con comunidades rurales, mujeres y pueblos indígenas que viven y dependen de los bosques, así como con otros actores clave en el país, como el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), el proyecto mejorará la economía y las oportunidades sociales mediante la diversificación de los medios de vida y las oportunidades de mercado.

Argentina promoverá prácticas ganaderas sostenibles que protejan los bosques nativos y fortalezcan la gobernanza forestal, local y nacional. El proyecto mejorará la capacidad de informar, llevar la contabilidad y el registro de las emisiones de gases de efecto invernadero, y contribuirá a la estrategia de desarrollo de bajas emisiones a largo plazo del país.

“Como ha sostenido el presidente Alberto Fernández, en nuestro gobierno la lucha contra el Cambio Climático es una política de Estado. Argentina es uno de los países que más redujo sus emisiones por deforestación, presentó una propuesta robusta, anclada en una mirada inclusiva, democrática y sin deforestación sobre el desarrollo territorial. Lograr este reconocimiento nos alienta y motiva a redoblar nuestros esfuerzos”, dijo Cabandié.

*) La FAO es la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura y es la agencia especializada que lidera el esfuerzo internacional para poner fin al hambre. Su objetivo es lograr la seguridad alimentaria para todos y al mismo tiempo garantizar el acceso regular a alimentos suficientes y de buena calidad para llevar una vida activa y sana.

Con más de 194 Estados miembros, la FAO trabaja en más de 130 países. Todos podemos desempeñar un papel importante en la erradicación del hambre y la malnutrición.

En Uruguay, nos enfocamos en apoyar el cumplimiento del Derecho a la Alimentación Adecuada; avanzar hacia un sistema alimentario sostenible; acompañar la intensificación de la producción agropecuaria, reduciendo la brecha entre sectores urbano y rural y preservando los recursos naturales.

Por más información: http://www.fao.org/uruguay

*) Mag. José Luis Corbo

“…En la escuela se aprenden las “reglas” del buen uso, es decir de las conveniencias que debe observar todo agente de la división del trabajo, según el puesto que está “destinado” a ocupar: reglas de moral y de conciencia cívica y profesional, lo que significa en realidad reglas del respeto a la división social técnica del trabajo y, en definitiva, reglas del orden establecido por la dominación de clase.” (Louis Althusser)

Louis Althusser y Pierre Bourdieu intentaron, de modos diferentes, explicar las formas en que las sociedades se reproducen manteniendo inalterables sus estructuras y legitimando roles y lugares de los sujetos en los diversos momentos históricos.

Para Althusser, el Estado cuenta con aparatos ideológicos al servicio de la reproducción de las condiciones de producción. Los aparatos ideológicos ejercen una forma de poder invisible -el mejor de los poderes- y se diferencian de los aparatos represivos, los que están habilitados al uso de la fuerza en caso de ser necesario, para mantener la homeostasis de ese Estado.

Los aparatos ideológicos estarán puestos entonces al servicio de la reproducción y, por tanto, serán los encargados de reproducir la ideología de la clase dominante. Serán aparatos ideológicos las escuelas, las religiones, los clubes, el deporte y tanto otros.

Bourdieu, por otra parte, entiende que los sujetos organizan sus relaciones sociales a modo de “campos”, espacios prácticos, objetivos, con formas particulares de ser y de hacer y que terminan configurando su “habitus”, estructurando modos de pensar y de actuar. Es decir que las prácticas del campo determinan las formas de la conciencia y de la conciencia para la acción de los sujetos.

Para Bourdieu, las formas en que circula el capital cultural en cada uno de los campos es determinante para la conciencia del sujeto y para el lugar que ocupe en su o sus campos de pertenencia.

Si bien ambos enfoques se presentan como estructuralistas, el último Althusser reivindica su pensar dialéctico en su etapa tardía, aclarando su afinidad al materialismo histórico a partir de la elaboración de diversas notas al pie a su texto original, las que abren alguna posibilidad a la transformación.

Bourdieu, sin embargo, se mantuvo siempre fiel a su posición estructuralista, la que nace a partir de diversidad de estudios sociológicos que publica en textos como “La reproducción” o “Los herederos”. El sociólogo demuestra como los espacios prácticos en los que los sujetos se mueven y los pares con los que conviven determinan el lugar que ocuparán durante el resto de sus vidas.

Simplificando el análisis de ambos pensadores, podríamos decir que para Althusser estamos sometidos a una suerte de códigos relacionales que nos impone la clase dominante, y que se instalan a priori a modo de máximas kantianas. Esos códigos conservan la estabilidad de las formas de la producción y nos mantienen adormecidos ante la reproducción permanente de las relaciones de desigualdad.

Las instituciones nos estructuran ideológicamente y nos ponen, aún sometidos, al servicio de la reproducción, sin importar el lugar que ocupemos en la lucha de clases. La ideología enseña y adapta al pobre a ser pobre y prepara al poderoso para preservar su poder, en el entendido de lo “natural” de esas formas de desigualdad.

Para Bourdieu, los privilegiados se mueven en espacios de privilegios, y los desposeídos se organizan en espacios de pobreza. Su ser social y las formas de la cultura los ubican al servicio de una maquinaria que funciona de forma estable y sostenida, reproduciendo desigualdad. Los campos tienen autonomía relativa, se vinculan entre sí, pero hay campos a los que los pobres jamás acceden, campos de privilegio y de poder.

Desde la perspectiva althusseriana, y a modo de ejemplo, la ideología entrena para la aceptación de la pobreza, hipnotiza al pobre y le explica, sin hacerlo de forma explícita, que cada cual nace con un lugar en el mundo, es decir que se ocupa de naturalizar lo injusto.

Desde la lógica bourdieana, las formas en que los sujetos se apropian de la cultura y la pertenencia a los campos, es decir el lugar de los sujetos en el espacio social, es lo que determina la reproducción y la legitimación de la desigualdad.

Si bien ambos autores tuvieron en su obra distancias inconciliables, analicemos la actualidad a la luz del pensamiento de ambos. El heredero, el hijo del hijo del hijo de... crece sin ningún tipo de dificultades, se forma en la capital en el apartamento que sus padres le compraron para eso, no importa cuánto demore en recibirse mientras se reciba y cuando vuelva, tendrá pronto el espacio para trabajar, heredando también en el mayor de los casos los clientes, pacientes, socios o lo que sea que pueda heredar. Para el heredero lo normal es heredar, heredan hasta la ideología.

Hay herederos que inclusive se apropian de discursos mesiánicos, e intentan inyectar de voluntarismo la conciencia de “los de abajo”, y los estimulan a sacar créditos y abrir empresas, liberándolos así de la explotación de los patrones pero entregándoles a los grandes bancos.

El pobre, por otra parte, respira pobreza pero piensa con ideología prestada. Se traga el discurso mesiánico y se anima a auto explotarse. Cae y no tiene red, pero se levanta, porque los herederos le enseñaron también a ser resilientes, uno de los peores conceptos de las pedagogías paidocéntricas.

Suben la misma escalera que los herederos, pero los escalones se les hacen gigantes, caen una y cien veces para volver a empezar desde abajo. También se adaptaron a la meritocracia del sistema y cuando viven como los de arriba, cambian sus roles y se ocupan de desestimar a los que no se arriesgan, porque entienden que no tienen actitud para el éxito, como si de actitud se tratara. Eso lo aprendieron muy bien de los herederos, y ahora trabajan para ellos, reproducen sus discursos, su ideología, y hasta se atreven a vincularse con otros campos.

NO HAY NINGÚN TIPO DE POSIBILIDADES PARA UNA EDUCACIÓN QUE SE PIENSA CRÍTICA Y NO CUESTIONA EL MODELO PRODUCTIVO. LA ÚNICA FORMA DE TRANSFORMACIÓN POSIBLE ES LA QUE REVOLUCIONA LAS RELACIONES DE PRODUCCIÓN Y LA REPRODUCCIÓN DE LAS CONDICIONES DE PRODUCCIÓN. TODA INTERPRETACIÓN CRÍTICA DEBE LLEGAR AL ANÁLISIS ESTRUCTURAL, DE LO CONTRARIO DEVIENE EN COMPLEJOS ANÁLISIS FATALISTAS, EN DISCURSOS DE DESESPERANZA.

 

*) Licenciado en Educación Física. Magister en Didáctica de la Educación Superior. Posgrado en Didáctica de la Educación Superior. Actual Director Coordinador de Educación Física de CEIP Maldonado.

Integrante de la línea "La Educación Física y su Enseñanza" adscripta al grupo “Políticas Educativas y Formación Docente. Educación Física y Prácticas Educativas”.

*) Ec. Pablo Broder

En el marco de una cuarentena sin fin que va camino de convertirse en un estrepitoso fracaso, y a esta altura de los acontecimientos que se desarrollan a velocidad de vértigo en esta debacle nacional, si se intentara destacar aquellos elementos de mayor significación, habría que reflexionar sobre el deterioro progresivo y veloz del estado de derecho, junto a la situación económica.

Las ocupaciones de tierras ilegalmente tomadas, la suspensión de los desalojos ya ordenados por la justicia, la negociación con los usurpadores luego de dos meses de toma, (augurando una proliferación de nuevas ocupaciones) a fin de “dialogar” con los delincuentes intrusados, además del anuncio de un proyecto presentado en la legislatura de la provincia de Buenos Aires, que ordenaría la suspensión por 4 años de los desalojos, más los movimientos sociales manifestando ruidosamente en el mismo sentido, son algunas de las muestras de la subversión del estado de derecho y de las garantías constitucionales.

Por otra parte se asiste al vertiginoso avance de la vicepresidente para remover a los jueces que tratan directamente sus causas en el fuero penal, y un panorama de posible enfrentamiento institucional en la medida que la Corte se oponga a su designio, junto con un deterioro general de la justicia, condicionada frente a la prepotencia oficial.

En este contexto, en rechazo de las medidas del gobierno y al desplazamiento de tres jueces que intervienen en causas contra la vicepresidente, se multiplicaron movilizaciones espontaneas en los principales centros urbanos del país, autoconvocados por las redes sociales, evocando fuertemente el clima imperante en los momentos previos a la crisis del 2001 que culminó con la renuncia del presidente De La Rúa.

La economía

El dólar denominado blue o paralelo, junto con sus variantes (dólar bolsa o el llamado contado con liquidación), eternos termómetros de la realidad nacional, continúan su avance acelerado, a pesar de que el gobierno mantiene una cotización oficial, aun habiéndola cuasi devaluado prácticamente un 35%, con una brecha enorme entre las distintas cotizaciones.

El Banco Central tomó medidas con las que aspira a detener la caída de reservas, entre las cuales resulta incomprensible, aquella  que somete al default a las empresas privadas, al ordenarles refinanciar compulsivamente el 60% de sus deudas de capital, decisión que supone  un golpe de magnitud  a la inversión privada, única alternativa solvente de salida para la problemática nacional.

La profunda brecha, por lo tanto, se mantiene e induce al exportador a retener su producto hasta que el dólar del Banco Central se acerque al paralelo, mientras que inversamente obliga a los importadores a acelerar sus compras en el exterior, doble pinza que agudiza la asfixia de divisas.

Al tiempo, el ministro de Economía envió al Congreso el presupuesto para el año 2021, que prevé un déficit fiscal de 4,5% anticipando que el 40% será financiado con emisión de deuda local y el resto con emisión monetaria, pronosticando una inflación del 40%. Ya este escenario, aun siendo edénico e infactible, constituyen preanuncios en la práctica de nuevas devaluaciones y perspectivas altamente inflacionarias.

No resulta menor la información que el producto bruto interno (PBI) del segundo trimestre 2019, haya caído respecto al año anterior un 19%, un récord histórico en la Argentina, y con escaso parangón en el mundo.  En este contexto, más necesaria se vuelve la formulación de un plan que indique cuál es la ruta de salida, al tiempo que el presidente Fernández se haya ufanado de no tenerlo.

La política

También en estos días se encendieron nuevas luces de alarma por el deterioro del clima político e institucional del país. El listado incluye la aparente desorientación del gobierno en el manejo de la crisis sanitaria, el inmediato decreto presidencial convalidando el desplazamiento de  los jueces que investigaban delitos de corrupción de la vicepresidente, la quita unilateral de coparticipación a la ciudad de Buenos Aires, la grotesca denuncia judicial contra Mauricio Macri por la presunta violación de su cuarentena, las usurpaciones de tierras y entre otros, siendo un tema no menor, la práctica parálisis del parlamento y la justicia, a excepción de los temas que le interesan a la vicepresidente.

La estrategia

Detrás de este escenario conflictivo se oculta la nula prioridad estratégica que el gobierno asigna al estímulo de los sectores con mayor dinamismo, evidenciados por ejemplo, en el freno en el Senado a la ley de Economía del Conocimiento, siendo  una de las pocas políticas solventes de Estado para promover la denominada industrias tecnológicas, así como el reciente DNU que declaró servicios públicos esenciales y estratégicos a la telefonía fija y móvil, internet y televisión paga, congelando sus precios hasta fin de año, que en la actualidad opera en competencia y es intensivo en inversiones privadas (una de cuyas consecuencias no menores podría ser el latente control de contenidos periodísticos por parte del Gobierno, como así también la sanción de la ley de teletrabajo que ha virtualmente paralizado las contrataciones en el trabajo a distancia.

Asimismo, en la secretaría de Energía, habiendo sido designado su nuevo titular aún no ha asumido aunque hayan transcurrido varias semanas luego del anuncio oficial, indicio de la menor relevancia que el Gobierno estaría adjudicando a este sector.

La prensa extranjera

“Los problemas económicos de la Argentina obligan a las compañías a huir”, titula  The Financial Times, señalando que un “número creciente de empresas extranjeras están recortando sus inversiones en la Argentina o huyendo por completo, por temor a los movimientos crecientemente intervencionistas del gobierno de izquierda, destinadas a estabilizar la economía en dificultades” , agregando que si bien la crisis del coronavirus ha asestado un golpe a la economía argentina, el creciente intervencionismo estatal constituye la principal motivación  de las decisiones de las empresas de alejarse de Argentina, lo que no está ocurriendo  en otras partes de la región.

En este sentido, The Guardian publicó: “De repente nos estamos ahogando en gente”: los argentinos acuden en masa a Uruguay en medio de la pandemia”, afirmando que entre 15.000 y 20.000 argentinos se mudaron a Uruguay desde que empezó la pandemia, mientras que varios miles están en espera tramitando sus permisos de residencia.

La esperanza

Ante el deterioro y el avance sobre los derechos básicos, la prepotencia y el relato falaz, cabe una vez más preservar y encomiar el rol que en este escenario les cabe a la prensa libre y a las manifestaciones ciudadanas expresándose en defensa de la República y de las instituciones, recordando aquel dicho que advertía que por sobre el accionar de los malos, ES MAS PREOCUPANTE EL SILENCIO DE LOS BUENOS.

 

*) Es Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, habiendo realizado cursos de especialización en Economía Moderna en la Universidad Federico Santa María (Valparaíso, Chile).

Fue profesor y miembro del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires; y profesor (en la carrera de postgrado) y director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de la Cuenca del Plata, Corrientes. Argentina.

Presidió la Fundación de la Facultad de Ciencias Económicas, fue miembro del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Capital Federal, y Secretario General de la Sociedad Internacional para el Desarrollo en Argentina.

Fue Secretario de Programación Económica del “Gabinete de la Oposición” de la Unión Cívica Radical (Comité Nacional). Ha sido el introductor en la Argentina del programa Grameen, siendo a su vez presidente de la Fundación Grameen Argentina y representante honorario para la Argentina y el Paraguay del Profesor Muhammad Yunus, creador del Grameen Bank (el Banco de los Pobres) en el mundo.

Expositor en diversos congresos, nacionales e internacionales, columnista en medios gráficos, radiales y televisivos, es autor de numerosos artículos.

Sus libros: “Fundamentos de la Economía”; “Desarrollo y Estancamiento en el Proceso Económico Argentino”; “La Argentina y el Mundo”; “La convertibilidad en crisis”; “La Argentina de la posconvertibilidad”; “Dos años en la era K”; “Mitos y realidades en la era K” y “El ocaso de la era K”.

Desarrolla su actividad en el ámbito público y privado, como director y asesor de gobiernos locales, empresas e instituciones.