Nibia Reisch le envió una nota al presidente de la República ante lo que entiende revela la decisión del operador hotelero de postergar su proyecto. Según la legisladora, las dificultades que atravesó el proyecto terminaron pudiendo más que voluntad de invertir en Uruguay.
La nota, fechada ayer, y enviada a Torre Ejecutiva, señala que la postergación del complejo Cipriani San Rafael no es solo “una fecha". “Se posterga trabajo, actividad y confianza. Y de las tres, la última es la más difícil de recuperar”, señala la legisladora colorada.
“Lo más grave es la señal”, enfatiza.
Reisch repasa que con esta decisión “más de mil puestos de trabajo directos quedan en suspenso” entre los que se encuentra “cientos de jóvenes que se capacitaron específicamente para incorporarse al emprendimiento y que hoy se quedan sin la oportunidad concreta que se les había anunciado”.
La diputada agrega que “detrás de ellos hay una cadena mucho más extensa”, citando como ejemplo a la construcción y sus proveedores; el sector inmobiliario; gastronomía y el comercio; el transporte, los remises y los taxis; las empresas de seguridad, limpieza, mantenimiento y logística; los proveedores de alimentos, bebidas y equipamiento; las agencias de viajes, los organizadores de congresos, los productores de espectáculos y los artistas; los técnicos y los servicios profesionales.
Con respecto a la señal que implica esta circunstancia particular, Reisch entiende que si “un proyecto de esta magnitud puede empantanarse en dificultades y que el Estado observa el proceso desde afuera” el mensaje es negativo para el inversor ya constituído y “los que estaban evaluando hacerlo”
Reisch explica que no está planteando “privilegios”, sino “reglas claras, seguridad jurídica, procedimientos que funcionen, plazos que se cumplan y un Estado que resuelva en lugar de acumular obstáculos”.
“Y eso, Señor Presidente, se llama gobernar”, remata Reisch en su carta.

