*) Ec. Pablo Broder

En momentos de redactar estas líneas, el Presidente A. Fernández, acababa de decretar la continuidad de la cuarentena nacional, recibida con serenidad por la población que acompaña mayoritariamente el esfuerzo nacional por controlar al Covid-19.

En este contexto, ocurrió un fenómeno no demasiado previsto más allá de un mes atrás.

El presidente hacía escasas semanas, había alcanzado la mayor medición de imagen de todo su mandato. No obstante, en las últimas compulsas habría bajado entre 10 y 15 puntos. (También la de Cristina Kirchner: la gente estaría atribuyendo  su silencio a  oportunismo político, ante la eventualidad de  un mal resultado de la gestión del gobierno).

En aquella alta valoración presidencial, debían haber influido el manejo que supo mostrar de la crisis y la claridad del mensaje que transmitía.

No obstante, en la última semana varios hechos oscurecieron la imagen:

  • una investigación periodística alertó que alimentos comprados por el gobierno fueron pagados con fuertes sobreprecios.
  • Anteriormente el presidente se había enfrentado inútilmente con empresarios, usando el poco feliz apelativo de miserables, que reflotó en sectores duros del kirchnerismo el sentimiento anti empresarial y clasista que imperó en  su gestión.
  • Millones de jubilados se agolparon en los bancos para cobrar, poniendo en riesgo la cuarentena, tema muy mal manejado por el Gobierno y que debió haber valido varias  renuncias.
  • La actividad bancaria – inactiva desde el inicio de la cuarentena- debió haber sido incluida dentro de las actividades esenciales. La mínima actividad económica tolerada requiere el funcionamiento pleno del sistema bancario, como el organismo humano necesita su flujo sanguíneo. La corporación sindical se habría opuesto y el Gobierno dejó hacer.

Las instituciones

Algunas luces de alerta:

  • El Poder Judicial en feria (¿por imposición del sindicato de empleados judiciales?), a excepción de actuar para conceder prisión domiciliaria al exvicepresidente -sentenciado con condena firme- Amado Boudou.
  • El Congreso no funciona (salvo para proponer disparatados nuevos impuestos). El presidente ha firmado decretos de necesidad y urgencia, que de no ser aprobados por una comisión de 16 miembros en tiempo y forma, tendrían  jerarquía de ley sin intervención parlamentaria. No hubiera sido complicado reunir esa reducida comisión, sea en forma presencial o por teleconferencia.
  • La ministra de Seguridad, señaló que el patrullaje cibernético que realiza  su ministerio serviría también para tomar nota del "humor social” (actividad vedada por ley).  Pese a su posterior parcial retractación, encendió otra alarma.

La economía

No existe dicotomía entre salud y economía. Una depresión profunda podría generar un caos social y económico que  terminaría incrementando el número de víctimas fatales, y las medidas económicas aparecen rezagadas.

Así como acertadamente en el inicio de la crisis se creó un comité plural de expertos en salud, está aún ausente el anunciado Consejo Económico y Social cuyo aporte puede ser muy valioso, máxime cuando, entre otras estimaciones privadas, el Banco Mundial pronosticó que la economía argentina caerá en el  corriente año un 5,2%.

Cómo se sigue

Transitar esta pandemia cuyo límite temporal es impronosticable, constituye un hecho inédito, nunca imaginado, y por cierto que muy duro.

Las  acciones en materia sanitaria - si bien los especialistas señalan que hubo mora oficial en la provisión para aumentar la cantidad de testeos-  han recibido el apoyo casi unánime de la población, al igual que la abnegada acción de médicos y el personal de salud.

Les cabe a las autoridades persistir en los aciertos, y tener en cuenta no solo la efectividad de las medidas a disponer, sino preservar al Estado de Derecho y a las instituciones, y por supuesto, al debilitado sistema económico nacional, puesto en jaque por el Covid19.

*) Es Doctor en Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires, habiendo realizado cursos de especialización en Economía Moderna en la Universidad Federico Santa María (Valparaíso, Chile).

Fue profesor y miembro del Consejo Directivo de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires; y profesor (en la carrera de postgrado) y director del Instituto de Investigaciones Económicas de la Universidad de la Cuenca del Plata, Corrientes. Argentina.

Presidió la Fundación de la Facultad de Ciencias Económicas, fue miembro del Consejo Profesional de Ciencias Económicas de la Capital Federal, y Secretario General de la Sociedad Internacional para el Desarrollo en Argentina.

Fue Secretario de Programación Económica del “Gabinete de la Oposición” de la Unión Cívica Radical (Comité Nacional). Ha sido el introductor en la Argentina del programa Grameen, siendo a su vez presidente de la Fundación Grameen Argentina y representante honorario para la Argentina y el Paraguay del Profesor Muhammad Yunus, creador del Grameen Bank (el Banco de los Pobres) en el mundo.

Expositor en diversos congresos, nacionales e internacionales, columnista en medios gráficos, radiales y televisivos, es autor de numerosos artículos.

Sus libros: “Fundamentos de la Economía”; “Desarrollo y Estancamiento en el Proceso Económico Argentino”; “La Argentina y el Mundo”; “La convertibilidad en crisis”; “La Argentina de la posconvertibilidad”; “Dos años en la era K”; “Mitos y realidades en la era K” y “El ocaso de la era K”.

Desarrolla su actividad en el ámbito público y privado, como director y asesor de gobiernos locales, empresas e instituciones.

 

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